La Responsabilidad de Sanar
Cuando emprendemos el camino de crecer espiritualmente, bien sea para lograr ese equilibrio que ansiamos en nuestras vidas o simplemente porque nos gusta o nos llama poderosamente la atención hacer meditación, metafísica, yoga, reiki, constelaciones familiares o fluviales, ho'oponopono, conocernos más a través del tarot, leer libros de autoayuda, ir a la iglesia más a menudo, en fin cualquier técnica o método espiritual u holístico que nos guíe a ese crecimiento; en realidad estamos emprendiendo un proceso de sanación interior.
Muchas personas normalmente expresan: "yo no guardo rencor", "no tengo nada que sanar" o "yo me siento bien así", pero en realidad siempre tenemos algo que sanar. Siempre hay una memoria dolorosa que nos perturba, siempre hay una incomodidad con otros y con nosotros mismos que nos desequilibra y no nos deja avanzar. El sólo de hecho de ser humanos, nos indica que mientras estemos en nuestro paso por este plano, siempre vamos a tener algo que sanar. Por ello en algún momento de nuestras vidas, nos dedicamos a esa búsqueda para lograr ese algo que nos hace falta, ese equilibrio espiritual.
Lo anterior se reafirma cuando hacemos un simple ejercicio: hagamos una lista de las cosas que no nos gustan. Se preguntarán ustedes ¿por qué una lista de lo qué no me gusta? porque haciendo esa lista, puedo saber que me está faltando, que me resta en ese equilibrio que intuitivamente procuro. De hecho, éste ejercicio puede ser el inicio de nuestro camino de crecimiento espiritual, porque nos muestra desde la negación, lo que realmente anhelamos.
Un factor clave a reconocer en este proceso es que cada uno de nosotros tiene una "responsabilidad individual" de sanar. Esta responsabilidad no se comparte con nuestros padres, ni con nuestros hijos, mucho menos con nuestra pareja o con nuestros amigos. La responsabilidad de sanar es única y exclusivamente nuestra.
Algunas veces incluso queremos compartir esa responsabilidad con nuestro terapeuta, con esa persona que es nuestro coach en ese proceso de sanación, al no mostrar el interés debido, a no hacer los ejercicios que nos recomiendan o incluso simplemente no acudir a las citas. En realidad nadie va a sanar por nosotros.
Debemos reconocer que nuestra mente crea esas situaciones y que luego renunciamos a nuestro poder interior culpando a otros de nuestras frustraciones, pero la verdad es que nadie piensa por nosotros. Desde la honestidad y el amor propio, debemos procurar avanzar en la búsqueda de nuestro equilibrio.
Les dejo las siguientes afirmaciones que nos ayudarán a clarificar en nuestro interior este tema:
"Yo en el aquí y en el ahora y en armonía para con todos, asumo la total responsabilidad de cada uno de los aspectos de mi vida. Gracias, Gracias, Gracias".
"LO SIENTO por las veces que tenté contra ti, PERDÓNAME por atribuir mis conflictos a tu responsabilidad, GRACIAS por permitirme mirar en ti, lo que debo mejorar en mi y TE AMO porque eres el espejo que escogí para crecer".
Gracias, Gracias, Gracias,
Un abrazo de Luz,
Namasté,
Pedro Luis.
![]() |


Comentarios
Publicar un comentario