El mayor de todos los regalos



Tenemos a nuestra disposición una herramienta sanadora que podríamos calificarla como el mayor de todo los regalos: El Perdón.

El Perdón es como ese postre que decimos sólo comer un poco, pero una vez que lo hemos probado resulta que nos lo comemos todo. El Perdón es así, es delicioso, sí muy delicioso porque nos hace felices, nos hace sentir bien, libres. Nos hace más ligeros y nos abre la puerta al Amor. También juega un papel importante en nuestra prosperidad y abundancia.

Yo diría que El Perdón y El Amor es en sí lo mismo. Si no hay Amor, no puede haber alguna expresión de Perdón, ya que El Perdón implica que el otro prevalece sobre mi y como dicen las Sagradas Escrituras en la Carta de San Pablo a los Corintios: El amor todo lo cree, lo puede y lo soporta

Pero El Perdón también implica un acto de amarse a uno mismo, de Amor propio porque como lo dice el Dalai Lama: "Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar", y a eso quiero referirme al decir que El Perdón es el mayor de todos los regalos, es un regalo para nosotros mismos, para nuestra felicidad, prosperidad, abundancia y bienestar.

No hay que confundir perdonar con olvidar. Las memorias dolorosas siempre van a estar allí, el asunto es que cómo voy a actuar cuando esa memoria dolorosa se haga presente en mi vida, cómo la voy a encarar. Hay una canción de una famosa cantante latina, la gran Celia Cruz, que decía: "eso es el perdón, recordar sin dolor..." y que iluminadora es esta verdad. Si yo decido perdonar y soy capaz de recibir en mi vida la visita de esa memoria dolorosa, de ese episodio que fue traumático, de esa relación que acabó mal, de esa persona que me traicionó o de aquella que hablo mal de mi, o de ese acto de nuestros padres o hermanos que nos dolió en lo profundo de nuestro ser; si soy capaz de recordar sin dolor, pues habré perdonado. habré sanado.

El trabajo con El Perdón no es de un día. No es decir perdono y listo se acabó. Implica un trabajo interior y consciente, primero de reconocimiento; y luego de humildad y de amor propio. Implica identificar esas situaciones que no nos dejan avanzar en nuestra evolución espiritual, que truncan nuestra prosperidad y abundancia y que nos enganchan a esas memorias dolorosas y limpiar, limpiar y limpiar. Es un trabajo constante.

Muchas veces podemos hacer frente incluso a situaciones karmáticas y sólo hay un remedio para ello: desde el amor agradecer y perdonar por nuestros antepasados y por nosotros mismos. Si esta situación se presenta, es porque estamos llamados a perdonar en nombre de nuestros antepasados y eso tendrá un efecto beneficioso en toda nuestra cadena familiar, incluso en el ADN, porque El Perdón puede limpiar situaciones que tienen que ver con votos o enfermedades que vienen como repetición en una familia determinada.

La terapia con la Ley del Perdón resulta muy beneficiosa para todo el que la quiera aplicar, ya que El Perdón en sí no es un sentimiento. No sentimos más la ofensa o el rencor. El Perdón es una ley, pero no un es una ley terrena. Es una ley metafísica, un principio de orden espiritual y que se puede trabajar a través de decretos y afirmaciones y también con visualizaciones, especialmente con el Rayo Violeta. Otra forma de trabajarlo e interiorizarlo en nuestras vidas, es con la maravillosa técnica de Ho'oponopono. Ambas son herramientas poderosísimas para tratar asuntos en donde El Perdón sea necesario, aunque siempre es necesario.

Por su parte, el Reiki también es una excelente terapia para tratar asuntos relacionados con El Perdón y el Karma, ya que el paciente puede experimentar profundos y beneficiosos cambios en su vida a través de su tratamiento con el símbolo de la distancia.

Les dejo estas afirmaciones con las cuales podemos comenzar a hacer ese trabajo interno:

 “Yo Soy la Ley del Perdón y del Olvido y la Llama Violeta Transmutatoria que consume y disuelve todos los errores cometidos por mí, a través de todas mis vidas.”

“Yo Soy la Ley del Perdón y del Olvido y la Llama Violeta Transmutatoria, que consume y disuelve todos los errores cometidos por la humanidad a través de todos los tiempos.”


Gracias, Gracias, Gracias,

Un abrazo de Luz,

Namasté,

Pedro Luis.



Suscribete y recibe en tu e-mail todas las publicaciones



Comentarios